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CENTRO DE LA IMAGEN: Plaza de la Ciudadela núm. 2, esquina con Avenida Balderas…

CI fachada 03

Centro de la Imagen. Plaza de la Ciudadela número 2, esquina con Avenida Balderas. Colonia Centro Histórico, Delegación Cuauhtémoc. México, Distrito Federal. Código postal 06040… Hay un lugar que responde por esa dirección al que se remiten los más disímbolos visitantes y la más variada correspondencia. Es un sitio asentado en viejas piedras, perseverantes, memoriosas, conocedoras del olor del tabaco novohispano y el eco de la metralla revolucionaria. No incluye en su membrete el término fotografía, que es, por otra parte, un nombre demasido conciso y no menos vago para referirse a asuntos en que suelen entreverarse la luz, el tiempo, la imaginación y la memoria. Al Centro de la Imagen se puede caer desde cualquier altura, subir desde la oscuridad de la caverna más profunda. No hay camino, por errático que sea, que no conduzca al Centro de la Imagen. De igual modo, a todos los rumbos de la brújula conducen las salidas del Centro de la Imagen. Ya se sabe que, en realidad, no hay centro que no sea el equilibrio más o menos duradero entre fuerzas centrífugas y centrípetas; el resultado de tensiones en que el orden y la anarquía se complementan. Si bien se ve, no puede haber un lugar así, que se haga cargo a cabalidad de la contradicción que implica reunir, en su título, palabras que están emparentadas con la jerarquía y la fijeza (el centro) y con el desplazamiento constante (la imagen). Concedamos entonces que tal denominación, utópica en última instancia, corresponde a una esquina en el laberinto de la capital mexicana y a un edificio cargado de historias, a los que desde 1994 mujeres y hombres interesados en las artes y oficios de la fotografía han sumado sus propios trazos, borraduras y fantasmas. Porque las visiones de todas estas personas han probado que las imágenes tienen más de un centro, distintos modos de mostrar su ingravidez o su arraigo, su apelación a lo más banal o a lo más trascendente, hemos asumido en Luna Córnea que si algún día ha existido en verdad un Centro de la Imagen es en razón de las confluencias, encuentros e itinerancias a los que ha dado cobijo. De modo que una edición como ésta, con la que se inaugura la serie Viajes al Centro de la Imagen, no podría ser sino la crónica miscelánea, tentativa e inacabada, de algunos de los proyectos, voces, miradas y obras que han construido la arquitectura imaginaria de un espacio en que la fotografía se ha interrogado a sí misma y, al mismo tiempo, ha sido cuestionada en tanto documento del pasado, expresión del presente y promesa del porvenir. |Alfonso Morales

– Texto publicado en Luna Córnea 33. Viajes al Centro de la Imagen I (Conaculta, Centro de la Imagen 2011).

Alfonso Morales

Pasamontañas: aproximaciones a un «look» insurrecto, por Armando Bartra

Raul Ortega

[…] MADRUGADORES

   La gente que hace la guerra está desesperada y porque estamos desesperados no nos preocupa ser simpáticos. Dicen que mis chistes son muy malos pero a mí me vale madres. 

Subcomandante Marcos

Al amparo de la noche y apostando al descuido de la fuerza pública enfiestada por el Año Nuevo, unos cinco mil indios armados se posesionan de las cabeceras de los municipios chiapanecos de Ocosingo, Las Margaritas y Altamirano, ocupan poblaciones menores como Hiztán, Chanal, Oxchuc, Abasolo, Chalam y San Andrés Larráinzar, y toman la ciudad de San Cristóbal de las Casas, donde dan a conocer la Declaración de la Selva Lacandona. El documento anuncia que “conforme a esta declaración de guerra, damos a nuestras fuerzas militares del Ejército Zapatista de Liberación Nacional [la orden de] avanzar hacia la capital del país venciendo al ejército federal mexicano”. Y termina con un compromiso: “no dejaremos de pelear hasta lograr el cumplimiento de [las] demandas básicas de nuestro pueblo formando un gobierno […] libre y democrático”.

Leído por un ominoso encapuchado con pinta de mestizo y forrado de cananas, la previsible retórica del manifiesto confirmaba nuestros peores temores: un grupo de “foquistas” trasnochados se había embarcado en una guerra revolucionaria de funestas consecuencias para todos.

Las primeras imágenes que llegan de San Cristóbal son tan siniestras como las palabras. Un combatiente zapatista de mirada dura y sin pasamontañas apunta con su arma al etnofotógrafo Antonio Turok –radicado en esa ciudad– quien congela la amenaza en una foto. En un registro de Carlos Cisneros, del diario La Jornada, una turba de jóvenes armados saquea el archivo municipal y en otra el encapuchado que comanda a los alzados lee un comunicado desde el balcón del Palacio de Gobierno. Ese día el EZLN no tiene bajas, pero al siguiente, el ejército federal contraataca y hay muertos en el sur de San Cristóbal, en Rancho Nuevo y en Ocosingo. Cisneros, Claudio Olivares, Francisco Mata Rosas, Fabrizio León, Guillermo Castrejón, entre otros, dan cuenta gráfica del espantable despliegue militar y de la primera sangre derramada.

Leer a partir de la pág. 141 en Luna Córnea 33:

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