Archivos diarios: 5 octubre 2015

La Fotografía del Surrealismo Traducción de Margarita Esther González

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¿Cuándo tendremos lógicos dormidos, filósofos dormidos?

Me gustaría dormir para rendirme a los soñantes…
—Manifiesto surrealista

Es una paradoja. Tal parece que no puede haber surrealismo y fotografía, sino sólo surrealismo o fotografía, pues el surrealismo se definió, desde el principio, como una revolución en los valores, una reorganización en la manera misma de concebir lo real. En consecuencia, como declaró su líder y fundador, el poeta André Breton, “para una revisión total de los valores reales, la obra de arte plástica se referirá al modelo puramente interno o cesará de existir”.

Las “creaciones puras de la mente” podían surgir durante el sueño, la libre asociación, los estados hipnóticos, el automatismo, el éxtasis o el delirio. Si la pintura aspira a cartografiar estas profundidades, la fotografía parecería un medio poco apto para ese fin. Es indudable que en el Primer manifiesto surrealista (1924), el rechazo de Breton a “la forma real de objetos reales” se expresa, por ejemplo, en su repudio al realismo literario de la novela del siglo XIX que desdeñaba, precisamente, por su carácter fotográfico. “¡Y las descripciones!”, deploró. “Nada se compara con su futilidad: son sólo imágenes sobreimpuestas tomadas de un catálogo, el autor (…) aprovecha cada oportunidad para enviarme esas tarjetas postales, intenta que comparta su parecer acerca de lo obvio”. Las numerosas fotografías que ilustran la “novela” de Breton, Nadja (1928), a fin de soslayar la necesidad de las descripciones mencionadas, decepcionaron al autor: para él, las fotos parecían despojar de su aura los lugares mágicos por los que había transitado, hasta convertirlos en algo “muerto y decepcionante”.

Sin embargo, eso no impidió que Breton continuara actuando conforme al llamado que promulgó en 1925, al cuestionar, “¿cuándo esos libros de algún valor dejarán de ser ilustrados con dibujos que sólo parecen fotos?”. Las fotos de Man Ray y de Brassaï que ornamentaron las secciones de su novela El amor loco (1937), publicada por vez primera en el periódico surrealista Minotaure, sobrevivieron en la versión final. Así, en una de las articulaciones más importantes de la experiencia surrealista de los años de 1930, la fotografía continuó, como dijo Breton, “interviniendo”.

Lee la nota completa en

La Razón

http://bit.ly/1j9ZFce

Conversaciones: Colección fotográfica del Bank of America

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Esta muestra, que forma parte del festival Foto México (organizado por el Centro de la Imagen), explora la evolución de la fotografía desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad. Integrada por 108 fotografías, se seleccionó el trabajo de artistas clásicos como Eugène Atget, Alfred Stieglitz, Paul Strand y Edward Weston, que convive con el de fotógrafos contemporáneos como Vik Muniz, Cindy Sherman, Philip Lorca diCorcia y Graciela Iturbide.

Esta colección transportará a los visitantes a un recorrido por la historia de la fotografía, destacando el papel en las últimas décadas y la transformación de nuevos lenguajes artísticos y recursos tecnológicos.