Archivos diarios: 17 agosto 2015

Tina Modotti, retratista de México

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Tina Modotti (Udine, 1896 – México DF, 1942) es una fotógrafa mexicana nacida en Italia. Fue en el país norteamericano donde aprendió su profesión y desarrolló su obra. Cincuenta de sus 150 fotografías se exponen hasta el 30 de agosto en la Fundación Loewe (Madrid). Una recoleta exposición donde se reúne por primera vez en España la obra de esta artista.

María Millán, comisaria de la muestra, especifica que el número total de la producción de Modotti no es exacto. Las que ella ha elegido forman parte de la colección de la galería Throckmorton Fine Art de Nueva York, con unos importantes fondos de fotografía latinoamericana, leitmotiv de esta edición de PhotoEspaña. Millán ha hecho un recorrido cronológico por la corta carrera de Modotti, de algo menos de siete años durante la década de los veinte.

Cuatro retratos de la fotógrafa reciben al espectador, las únicas obras en las que aparece y que no son de su autoría. Imágenes que muestran su belleza. Una belleza que la llevó a participar en algunas películas de cine mudo, durante su estancia en Estados Unidos. Un mundo del que pronto salió por considerar que solo la valoraban de una manera superficial. Ya en México, y de la mano de su amante, profesor, mentor y retratista, el fotógrafo estadounidense Edward Weston (1886-1958), aprendió muy rápido el uso de las cámaras y a imprimir en plata y en platino. Tenía condiciones innatas, de ahí, que en su breve trayectoria recorriera diferentes estilos: la pictórica y pegada a Weston, donde destacan sus flores, retratadas de cerca en las que se aprecia la textura de los pétalos. Texturas que dan volumen a las instantáneas: unas manos de lavandera, piel oscura sobre tela blanca mojada, la espuma en el agua, el brillo del anillo. Cuatro elementos que destacan en una de sus imágenes, cada uno con entidad propia pero parte del conjunto que es esa fotografía.

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Exposición fotográfica en España documenta el drama de la violencia en Centroamérica

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Por Paloma Bravo Pérez

Cadáveres en las calles convertidos en escenas cotidianas, cárceles inhumanas controladas por pandilleros, hospitales saturados de heridos de bala y machete. Esas son las opciones para muchos de los que se quedan en Centroamérica. Para los que se van -los cientos de miles que cada año deciden emigrar-, las rutas de México esconden amenazas, persecución y muerte antes de llegar a un destino incierto en los Estados Unidos. En esta exposición, situada en la capital alavesa hasta el 30 de agosto, los fotógrafos Paul Coll, Toni Arnau y Edu Ponces congelan instantes de una crisis humanitaria oculta y pretenden aportar algo de luz a uno de los puntos más negros del mapamundi actual.

En El Salvador, Guatemala y Honduras, las escenas de homicidios en plena calle se han convertido en rutinarias. En El Salvador es habitual encontrar vecinos y curiosos que observan el trabajo de forenses y policías. Así mismo, los derechos sociales se tornan utópicos para buena parte de la población. Expresar públicamente tu condición sexual o presentar algún tipo de debilidad se convierte en razón suficiente para ser asesinado en plena calle.

Estos tres países, El Salvador, Guatemala y Honduras, se encuentran entre los puestos más altos del ranking mundial de tasa de homicidios. Las razones que han llevado a esta situación son complejas y despiertan discrepancias entre los analistas: Estados débiles, falta de control de armas, sociedades desiguales, la fuerte presencia de pandillas y grupos del crimen organizado o las heridas sociales generadas por los conflictos civiles de los 80 son ingredientes que han alimentado esta situación de extrema inseguridad. Tal es la normalización de los homicidios que el alcalde de Tegucigalpa ofreció ataúdes y servicios funerarios gratuitos para todos los habitantes de la ciudad.

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