Las huellas de la danza en el cuerpo

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Por Alida Piñón

En 1881 por su obra Pequeña bailarina de 14 años, Edgar Degas fue, según especialistas, violentamente acusado de representar a la niña de manera bestial. Fue hecha en cera, un material inusual para la época, tenía coloración natural, peinada con verdaderos cabellos, vestida con tutú y zapatillas reales, con las que demostró un hiperrealismo, “una veracidad que roza el extremo”.

Con su obra, especialistas han dicho que Degas describió sin fingir, sin hipocresía, a la sociedad de su época. Se le consideró un atrevido por presentar como modelo femenino a una “chica de clase trabajadora entrenándose para una actividad de no gran reputación”. La  bailarina Marie van Goethem, fue una mujer que influyó en la obra de Degas no sólo para esta pieza; hoy se sabe que pese a la vulnerabilidad que supuestamente mostraba, tuvo una intensa relación con el artista, representada en la actitud llena de gallardía.

Inspirado en el artista y en la bailarina, el fotógrafo David Flores Rubio creó el “Proyecto Degas” que consiste en una serie de retratos a bailarines de danza contemporánea. El objetivo es mostrar la belleza total de sus cuerpos. Sin edición, sin retoques, el fotógrafo se centra en la musculatura de los jóvenes bailarines, en las heridas que presentan, desde moretones y raspones, a los vendajes especiales que ocupan para sanar lesiones internas.

Leer nota completa en El Universal

http://eluni.mx/1HqTplg

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