Kubrick, El fotógrafo

Odisea-51

Nada es improvisado en Stanley Kubrick (Nueva York, 1928- Londres, 1999), uno de los maestros cineastas de este siglo, pues cada elemento de su composición cinematográfica es incidental, provocativo y expectante.

Cada pintura, maceta, cobertor, o inclusive las baldosas del suelo de alguna locación de sus filmes, no fueron dispuestas por coincidencia, mucho menos los lentes en forma de corazón carmesí en su clásico “Lolita”, adaptación de la novela del ruso Vladimir Nabokov (1955). Nada funciona de improviso para aquel que tenía un coeficiente intelectual de 200, por encima del científico alemán Albert Einstein con 160.

El dominio del encuadre lo aprehendió de su profesión como fotógrafo, director de cine, guionista y productor; la discliplina la ejecutó en cada plano, bosquejo y dirección quisquillosa de sus escenas.

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http://bit.ly/1Ak0Gil

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