Por el regreso de los alumnos ausentes: La clase, Buenos Aires, 27 de noviembre de 2014

Marcelo Brodsky

Exiliado de su natal Argentina como otros miles de sus conciudadanos que fueron amenazados y perseguidos por la dictadura militar que gobernó ese país con mano de hierro entre 1976 y 1983, Marcelo Brodsky (1954, Buenos Aires) aprovechó sus años de refugio en España para estudiar Economía y formarse como fotógrafo. La creación de imágenes acabaría por convertirse en su principal oficio, entre otras razones porque a través de ellas pudo indagar en los asuntos que más le afectaban como persona: el desarraigo, la acción destructora de vidas y vínculos por parte de los poderes autoritarios, la desmemoria como indiferencia cómplice ante los crímenes de Estado, la memoria como sustento de reclamos éticos, políticos y jurídicos. Con 40 años de edad, de regreso al terruño del que se había visto obligado a salir para salvar la vida, Brodsky encontró en la narrativa latente de los documentos fotográficos una fructífera vía para indagar sobre su identidad:

Empecé a revisar mis fotos familiares, las de la juventud, las del Colegio. Encontré el retrato grupal de nuestra división en primer año, tomado en 1967, y sentí necesidad de saber qué había sido de la vida de cada uno. Decidí convocar a una reunión de mis compañeros de división del Colegio Nacional de Buenos Aires para reencontrarnos después de 25 años. Invité a mi casa a los que conseguí localizar, y les propuse hacer un retrato de cada uno. Amplié a un gran formato la foto del 67, la primera en la que estábamos todos juntos, para que sirviera de fondo a los retratos y pedí a cada uno que llevara consigo para el retrato un elemento de su vida actual. Seguí retratando a los compañeros del curso que no vinieron a la reunión, pero la foto grande no podía transportarse. Llevaba conmigo pequeñas copias de la imagen para incluir en esos retratos, que se realizaron en Buenos Aires, en Madrid, en Robledo de Chavela (España) y en Nueva York.

Esa inmersión en su pasado familiar y escolar condujo a Brodsky al planteamiento que devino eje rector de su obra como fotógrafo y de su agenda como activista político-cultural: la recuperación y reactivación, a través de toda clase de recuerdos y testimonios, en particular los fotográficos, de la dimensión personal de las pérdidas humanas que dejó tras de sí el terrorismo de Estado. Con la exposición y libro titulados Buena memoria (1997), cuyo origen fue un acto de homenaje a las víctimas que habían sido alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires, celebrado a fines de 1996, al cumplirse dos décadas del inicio de la dictadura militar en Argentina, Brodsky inició su tenaz defensa de un lugar en el presente para todos aquellos a quienes la violencia dictatorial impuso la condición de ausentes.

Leer texto completo:

http://bit.ly/1vCdqDt

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