Archivo por días: 6 mayo 2014

Reúnen en Nueva York la obra de grandes fotógrafos de América Latina

urbes mutantes

Maestros de la fotografía latinoamericana como Pedro Meyer, Graciela Iturbide, Lourdes Grobet, Bárbara Brandli, Paolo Gasparini, Alberto Korda, Horacio Coppola y Miguel Ángel Rojas forman parte de la exposición Urbes mutantes: fotografía latinoamericana 1944-2013, que se exhibirá del 16 de mayo al 7 de septiembre en el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York.

La muestra refleja la vida nocturna, la cultura popular, los rostros de la pobreza y los movimientos de masas y protestas políticas en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, México, Perú y Venezuela. Se trata de diversas miradas sobre los cambios arquitectónicos, culturales y sociales que vivieron las ciudades latinoamericanas en la segunda mitad del s. XX.

La mayoría de los trabajos fotográficos abarcan de 1950 a 1980. Sin embargo, la curaduría a cargo del francés Alexis Fabry, permite conocer cómo las ciudades del continente americano han sido imaginadas, se explica en el portal de Internet del Centro Internacional de Fotografía.

Personajes solitarios y multitudes

Las más de 200 imágenes provienen de la colección privada de Stanislas y Leticia Poniatowski, que cuenta con una importante selección a partir de la investigación de archivos y visitas a talleres de artistas contemporáneos, así como de los pioneros de la fotografía en América Latina.

Para Fabry, curador invitado de la exposición, las imágenes en el siglo XX fueron tan importantes como las historias de justicia, democracia y libertad que formaron a las naciones latinoamericanas.

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CENTRO DE LA IMAGEN: Plaza de la Ciudadela núm. 2, esquina con Avenida Balderas…

CI fachada 03

Centro de la Imagen. Plaza de la Ciudadela número 2, esquina con Avenida Balderas. Colonia Centro Histórico, Delegación Cuauhtémoc. México, Distrito Federal. Código postal 06040… Hay un lugar que responde por esa dirección al que se remiten los más disímbolos visitantes y la más variada correspondencia. Es un sitio asentado en viejas piedras, perseverantes, memoriosas, conocedoras del olor del tabaco novohispano y el eco de la metralla revolucionaria. No incluye en su membrete el término fotografía, que es, por otra parte, un nombre demasido conciso y no menos vago para referirse a asuntos en que suelen entreverarse la luz, el tiempo, la imaginación y la memoria. Al Centro de la Imagen se puede caer desde cualquier altura, subir desde la oscuridad de la caverna más profunda. No hay camino, por errático que sea, que no conduzca al Centro de la Imagen. De igual modo, a todos los rumbos de la brújula conducen las salidas del Centro de la Imagen. Ya se sabe que, en realidad, no hay centro que no sea el equilibrio más o menos duradero entre fuerzas centrífugas y centrípetas; el resultado de tensiones en que el orden y la anarquía se complementan. Si bien se ve, no puede haber un lugar así, que se haga cargo a cabalidad de la contradicción que implica reunir, en su título, palabras que están emparentadas con la jerarquía y la fijeza (el centro) y con el desplazamiento constante (la imagen). Concedamos entonces que tal denominación, utópica en última instancia, corresponde a una esquina en el laberinto de la capital mexicana y a un edificio cargado de historias, a los que desde 1994 mujeres y hombres interesados en las artes y oficios de la fotografía han sumado sus propios trazos, borraduras y fantasmas. Porque las visiones de todas estas personas han probado que las imágenes tienen más de un centro, distintos modos de mostrar su ingravidez o su arraigo, su apelación a lo más banal o a lo más trascendente, hemos asumido en Luna Córnea que si algún día ha existido en verdad un Centro de la Imagen es en razón de las confluencias, encuentros e itinerancias a los que ha dado cobijo. De modo que una edición como ésta, con la que se inaugura la serie Viajes al Centro de la Imagen, no podría ser sino la crónica miscelánea, tentativa e inacabada, de algunos de los proyectos, voces, miradas y obras que han construido la arquitectura imaginaria de un espacio en que la fotografía se ha interrogado a sí misma y, al mismo tiempo, ha sido cuestionada en tanto documento del pasado, expresión del presente y promesa del porvenir. |Alfonso Morales

– Texto publicado en Luna Córnea 33. Viajes al Centro de la Imagen I (Conaculta, Centro de la Imagen 2011).

Alfonso Morales