Archivo por días: 14 febrero 2014

Suspiros por Cleopatra, por Elisa Lozano

Elizabeth Taylor

Liz y Richard  A finales de los años cincuenta, Liz Taylor protagonizó uno de los mayores escándalos fotografiados por la prensa internacional, al descubrirse el romance que sostenía con el cantante Eddie Fisher, esposo entonces de su íntima amiga, la actriz Debbie Reynolds.

Gracias al intenso trabajo de los paparazzi, miles de personas tuvieron acceso a las imágenes de la feliz pareja en pleno idilio, en contraste con las que mostraban a la humillada Debbie. La amplia circulación de esas fotografías provocó que un amplio sector del público femenino etiquetara a la otrora niña prodigio de Hollywood como una vil robamaridos.

Pese a las críticas, Eddie y Liz contrajeron nupcias (ella por cuarta ocasión) en la ciudad de Las Vegas, Nevada.

Poco después, la compañía 20th Century Fox ofreció a Liz Taylor la fabulosa cantidad de un millón de dólares –cifra jamás obtenida por otra actriz en toda la historia de la cinematografía mundial– para protagonizar la película Cleopatra, sobre la vida de la hermosa reina de Nilo. El coprotagonista de la misma, fue el apuesto actor británico Richard Burton, quien dio vida a un viril Marco Antonio.

La química entre ambos actores fue inmediata. Según el director de la cinta Joseph L. Makjewicz, trabajar en el set con Taylor y Burton era como «estar atrapado con dos tigres en celo».

Surgió así una fascinante historia de amor aderezada de celos, alcohol, diamantes, obras de arte, golpes, dolorosas separaciones, apasionados reencuentros, matrimonios y divorcios.

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Todo por un beso, por Patricia Gola

Robert Doisneau

Considerado por algunos como el maestro de la candid camera1, Robert Doisneau (1912, Gentilly/Va l-de-Marne – 1994, Montrouge) se hizo en buena medida famoso por una fotografía. Este hecho, en apariencia simple, puede ser revelador si se considera que su archivo contaba a su muerte con alrededor de 400,000 negativos. Sólo como postal, Le baiser de IHotel de Ville (París, 1950) vendió más de dos millones y medio de copias2, y el cartel, impreso apenas en 1986, alcanzó la cifra récord de 410 mil.3 Para no hablar de los miles de objetos que han sido estampados con la impronta de esa fotografía que, pasado el tiempo, algunos quisieron ver como emblemática de la época de posguerra.

Publicada por primera vez en la revista Life, como parte de una serie más amplia y sin siquiera ocupar el lugar más destacado de esa revista (apenas un cuarto de página), la fotografía aparecía como un fotorreportaje cuyo titular rezaba: Speaking of Pictures ... In Paris young lovers kiss wherever they want to and nobody seems to careo Las imágenes elegidas pretendían subrayar el carácter idílico y bohemio de un París donde el amor en plena calle y a plena luz del día parecía posible.

Sin embargo, la naturaleza de aquella fotografía, que había sido vendida como una fugaz instantánea, se vio amenazada cuando 38 años después de la toma, en 1988, Denise y Jean Louis Laverne, originarios de la localidad de Ivry, cerca de París, dijeron ser los protagonistas de la foto de Doisneau y reclamaron cerca de 90,000 dólares por el pago de regalías. Si bien la pareja perdió el juicio, el fotógrafo admitió que la foto había sido posada y con actores pagados. Poco más tarde, y con el revuelo causado por esta polémica, otra pareja, la integrada por Jacques Cartaud y Francroise Bornet, reclamaron ser los actores que habían posado para la fotografía y exigieron un pago de 100,000 francos. Pasados estos escándalos, Annette Doisneau, hija del célebre fotógrafo francés, declaró a propósito de la controversia: «Estos asuntos arruinaron el último año de mi padre. Al final, no le tenía ningún aprecio a la foto».

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Todo por un beso

Mis fotografías plasman la mirada al mundo de un rebelde: Rodrigo Moya

Rodrigo Moya 01

«Mi fotografía corresponde mucho a la ideología. Estuvo siempre a lado de ideas políticas, sociales y, en ciertos términos, filosóficas. Es decir, no es un oficio en el que me desarrollo y por algunas características geniales hace buenas fotos. No, mis fotos son el reflejo de mi manera de ser. Son la suma de lo que pensé, de lo que hice, o quise hacer o no hice, durante mi vida, expresó Rodrigo Moya (1934) en la presentación de El Archivo Fotográfico de Rodrigo Moya, nueva serie de TvUNAM, consistente en un programa especial, Ojos bien abiertos, y siete capítulos de 27 minutos cada uno, que saldrá al aire a partir de este sábado a las 21 horas.

Moya nació en Medellín, Colombia, debido a que su padre, el escenógrafo mexicano Luis Moya trabajaba en la compañía teatral de los Hermanos Soler que realizaba una gira por el país sudamericano, lo que lo hace mexicano de origen.

Un fotógrafo ya a mi edad, incluso mucho antes hubo otra edad madura, se forma y se va puliendo gracias a las miradas de personas que ven con él sus fotos, las comentan, las critican, las desechan, las elogian, que le afecta la mentalidad y lo hacen afinar el ojo.

Próximo a cumplir 80 años, Moya, quien dejó el ejercicio del fotoperiodismo en 1967, al revisar su archivo, encontró tomas que no había visto como imágenes, pero que sí correspondían a una forma de ver el mundo, una forma combativa, una forma inconforme de ver la sociedad mexicana tal como la sigo viendo.

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