Extraños objetos errabundos, por Alfonso Morales

Nacho López- mirones

En una avenida céntrica y transitada –San Juan de Letrán-, frente a una conocida tienda de regalos -Casa Nieto-, un hombre se detiene a contemplar el cielo. Algo en las alturas ha llamado poderosamente su atención. Y ese algo es, al parecer, insólito, no fácil de discernir o al menos prometedor de un suceso extraordinario.

Un hombre así, parado a mitad de la banqueta con la vista puesta en el firmamento, no iba a pasar desapercibido para los otros transeúntes que compartían con él ese tramo de la gran urbe –ciudad de México, años cincuenta–. En cumplimiento de uno de los actos reflejos de la convivencia citadina –arraigado, de seguro, a los estratos más profundos de la naturaleza humana–, el mirón se convierte en objeto de atención y guía de otras miradas: los peatones primero observan al espectador y de inmediato voltean hacia el rumbo que la vista de éste señala, convirtiéndose ellos mismos en espectadores.

A estos mirones se suman otros curiosos y al poco rato esa congregación de desconocidos se anima con toda clase de comentarios. Habrá en esa tertulia, como en todo coloquio que se respete, opiniones informadas, escépticas o fantasiosas. No faltará quien no tenga otra razón para estar ahí que la curiosidad generada por la presencia de tantos curiosos, así no llegue a enterarse bien a bien de lo que está sucediendo. Los mirones se renuevan y ofrecen nuevos semblantes a eso, difuso o preciso, que los atrae desde el aire donde suelen campear las máquinas y criaturas voladoras. Al cónclave de fisgones, autogenerador de sus energías voyeristas, no le importará la ausencia de quien fuera su fundador y primer integrante. Apartado del grupo, aquel hombre que antes oteaba los azules celestes se entretiene con el borlote de los mirones. Un fotógrafo –Nacho López–, mirón de mirones, metamirón, ha registrado íntegramente la invención de un efímero observatorio que no es sino uno de los infinitesimales entrecruzamientos en que se anuda la vida citadina.

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Extraños objetos errabundos

– En Luna Córnea 31. Nacho López (Conaculta, Centro de la Imagen, Cenart, 2007, bilingüe). Agotado

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