Archivo por días: 1 noviembre 2013

El fotomédium y la fotografía de espíritus, por Arthur Conan Doyle

E.W. Stead- fantasmas

El fantasma de Katie King  Sir William Crookes sacó cuarenta y cuatro fotografías de Katie King (la aparición convocada por la célebre médium Miss Florence Cook), valiéndose de la luz eléctrica. En El Espiritista (1874) describe así los métodos que adoptó:

«Durante la semana anterior a la partida de Katie, apareció en mi casa casi todas las noches para que yo pudiera fotografiarla con ayuda de la luz artificial. Para ello empleé cinco aparatos fotográficos distintos: una cámara de placa entera, una de media placa, una de un cuarto de placa y dos cámaras binoculares estereoscópicas. Se usaron cinco baños reveladores y fijadores, y los juegos de placas se prepararon de antemano para que no mediara espacio alguno de tiempo entre las distintas operaciones fotográficas, realizadas todas ellas por mí mismo, secundado por mi ayudante.

«Mi biblioteca fue utilizada como cámara obscura, adaptándosele puertas de muelle que se abrían en dirección del laboratorio. Una de las puertas fue sacada de sus goznes, y en su lugar se adoptó una cortina para que Katie pudiera pasar fácilmente de un punto a otro. Los amigos que asistían a la sesión estaban sentados en el laboratorio, de cara a la cortina, y los aparatos se dispusieron detrás de ellos, preparados para fotografiar a Katie cuando saliera, así como cuanto ocurriese en el gabinete una vez corrida la cortina».

Leer texto completo:

El fotomédium y la fotografía de espíritus

– En Luna Córnea 10. Fantasmas (Conaculta, Centro de la Imagen, 1996). Agotado

En los ojos de los muertos. Fotografía de retina, por Bill Jay

Héctor Méndez

Era una creencia comúnmente aceptada en la última mitad del siglo diecinueve, que la última imagen vista por los ojos de un moribundo quedaba »fijada» en la retina por un lapso de tiempo considerable.

Por lo tanto, si los ojos de una persona asesinada eran fotografiados sin demora, el culpable podía ser identificado por medio de la imagen de la retina. Esto parece haber sido una creencia popular, resurgida  ocasionalmente a lo largo de la historia. Pero la primera sugerencia específica de que tales imágenes podían ser fotografiadas para apoyar las investigaciones criminales fue hecha por William H. Wamer, un prominente fotógrafo británico de los años sesenta del siglo pasado.

En abril de 1863, una joven, Emma Jackson, fue asesinada en St. Giles, Londres. Wamer le envió de inmediato una carta al detective James F. Thomson, de la Policía Metropolitana, Scotland Yard, informándole que, «si se fotografían los ojos de una persona asesinada, en un lapso de tiempo determinado, surgirá en la retina la última cosa que apareció ante ellos, y los rasgos del asesino podrían ser hallados».

Leer texto completo a partir de la pág. 85, en Luna Córnea:

http://bit.ly/14sPnGg

– En Luna Córnea 10. Fantasmas (Conaculta, Centro de la Imagen, 1996). Agotado