Historia (natural) del ojo, por Francisco Vergara Silva

mauricio alejo

Luz y tiempo. En el momento de su pública intimidad, el ojo del fotógrafo y su cámara se mezclan en el intento por establecer una conexión entre los fotones que ocurren en la vecindad de este planeta y las cláusulas no escritas del inconsciente. Cuando se juntan así, se entienden las razones de tantas referencias cruzadas en textos mutuamente correspondientes: el ojo como cámara, según el neurofisiólogo, la cámara como ojo, según el artista. Pero este espacio narrativo de hermandad conceptual y de equivalencia de funciones no es el único en que les es posible habitar. Es posible concebir uno diferente, en el cual se presupone un elemento tan antiguo como la luz, y cuyas relaciones con ella están aún por terminar de metaforizarse: el tiempo.

Quizás por separado, al contemplarlos en los anaqueles del despacho de un obsesivo anatomista imaginario, o en el desván de un fotógrafo ausente, la cámara y el ojo aparezcan más como lo que realmente son: el producto de una reciente y afortunada innovación tecnológica en Occidente, por un lado, y el resultado de millones de años de azar y necesidad –parafraseando a Monod- en operación constante sobre un sustrato material hecho de genes, células y tejidos animales, por el otro.

Leer texto completo:

historia natural del ojo

Foto: Mauricio Alejo. Ver. De la serie Los cinco sentidos, 2000.

 Luna Córnea 21/22. Del ängstrom al infinito (Conaculta, Centro de la Imagen, 2001, Bilingüe). Disponible en librerías Educal 

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